Mujeres al borde de un ataque de nervios



MUJERES AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS

Sin duda alguna la primera gran obra maestra de ese incomparable (e irrepetible) genio que es Pedro Almodóvar, deliciosa e irresistible comedia de situación que gira en torno a la soledad de las mujeres en un mundo dominado por hombres que las engañan, mienten, ningunean y hasta enloquecen. Con un guión repleto de escenas brillantes, de personajes magnificamente escritos, con diálogos divertidísimos y un ritmo excelente, sin apenas baches (algo inusual en el Almodóvar de la época), consigue el director manchego dar vida, en el efervescente Madrid de los años 80, a diferentes mujeres abandonadas por sus parejas en el momento más inoportuno de sus vidas para, a través de excelentes y divertidísimas escenas, conducirlas a un mismo punto de encuentro tanto físico como emocional.

Clásico indiscutible de nuestro cine, que forma incluso parte de la cultura popular (¿quién no se acuerda de ella cada vez que saborea un gazpacho?), tiene para el recuerdo personajes míticos de la cinematografía patria que luego han sido copiados hasta la saciedad: la telefonista repelente y chismosa de Loles León, la portera Testigo de Jehová de Chus Lampreave, la actriz cortita de María Barranco y sus pendientes cafetera, el taxista hortera de Guillermo Montesinos... y, por supuesto, esa inconmensurable Carmen Maura interpretando a Pepa, la mujer al borde de un ataque de nervios que busca incesantemente por toda la capital, pegada al teléfono y al contestador automático, al hombre que acaba de dejarla en la estacada justo cuando ella más lo necesita. La he visto docenas de veces y soy incapaz de encontrarle un solo fallo. Y siempre me parece igual de fresca, divertida y entrañable que la vez anterior. Una absoluta maravilla.

La caja 507


LA CAJA 507

Modesto, un hombre honrado y trabajador, dirige una sucursal bancaria en la Costa del Sol. Un día, unos atracadores entran en el banco, revientan las cajas de seguridad y lo dejan atrapado dentro. Casualmente, al mirar el contenido de la caja 507, descubre que la muerte de su hija, ocurrida hace algunos años, no fue accidental. Del contenido de esa caja depende también la vida y la seguridad de Rafael, un ex-policía corrupto y sin escrúpulos, que tratará de recuperar esos documentos como sea. 

Me pareció una gran película y poco premiada en los Goya de su año desde mi punto de vista. Tiene una historia bellísima de fondo, con una fotografía logradísima y unas interesantes interpretaciones, con dos grandes Antonio Resines y José Coronado. Quién no la haya visto que la vea para que se dé cuenta que en el cine español también se hacen buenas películas.


El milagro de P.Tinto


EL MILAGRO DE P.TINTO

Película injustamente infravalorada por la mayoría de espectadores, ya que al oír humor-español, apartan su sentidos e incluso su inteligencia ante obras novedosas y del todo recomendables. Esta película goza de un maravilloso reparto, destacando por encima el gran Luis Ciges, derrocha un humor inteligente donde realismo y surrealismo se combinan para crear un puzzle que cuantas mas veces visto mayor goce produce, ya que todo tiene su porque. Muy bien dirigida y con una excelente fotografía se trata de una de las mejores película de humor (no solo española).

En su más tierna infancia, el niño P. Tinto tiene una revelación: su propósito en la vida debe ser la procreación de una abundante descendencia. Sueña con un montón de hijos que crezcan a su alrededor sanos y fuertes. Quince años después, P. Tinto y Olivia, una mujer ciega y tacaña, forman un hogar en un aislado valle por el que sólo pasa, cada veinticinco años, el Expreso Pendular del Norte. Los P. Tinto esperan ilusionados la llegada de los hijos, pero pasan los años y no aparece nadie. Cincuenta años después, dos marcianitos, a los que se les ha averiado el ovni, llegan al lugar, y los P. Tinto piensan que se trata de sus hijos. Estos dos marcianitos deciden quedarse en la casa donde tienen la comida y el techo asegurado. Al mismo tiempo, en el lugar aparece Usillos, un chapuzas a domicilio que con la excusa de arreglar unas baldosas comienza a causar estropicios, a la vez que se obsesiona con cazar marcianos.

Con lo cual me uno al selecto grupo de personas a las que esta película les ha marcado un antes y un después.

Les invito a que hagan la prueba si no les gusta pues nada la olvidas rápido y ya esta, pero como les guste sera una sensación única.

Y como ya dicen otros antes que yo, el misterio de la película es que o la odias profundamente o es tu olimpo del cine.



El gran Vazquez


EL GRAN VAZQUEZ

En El gran Vázquez, el personaje del título es un brillantísimo historiestista, Manuel Vázquez, creador de Anacleto, agente secreto o La familia Cebolleta, por poner dos de los muchos ejemplos, pero también es un simpático y calamitoso vividor que en aquella España de "orden" se dedicaba a sobrevivir a base de sablazos, pufos, estafas, bigamia, etc..Ambas películas se sirven de unos personajes excéntricos y singulares para transgredir las normas del momento y trascender la mediocridad social.

A medio camino entre la comedia y el drama (más de lo primero que de lo segundo), Oscar Aibar nos propone una entretenida y agridulce película que sorprende por la muy lograda recreación de la época (de la que propone una aguda radiografía social), así como por la excelente interpretación de Santiago Segura como el citado Vázquez, un papel que le viene a la medida, interpretación que se ve acompañada por las también estupendas de sus compañeros de reparto (Mercè Llorens, Manolo Solo, etc).

Aunque aparezca en un segundo plano, El gran Vázquez no puede dejar de verse como una especie de biopic encubierto del gran Francisco Ibañez. Le vemos desde su pretérita profesión de botones de un banco hasta su éxito posterior, incidiendo en la admiración que Ibañez sintió por Vázquez y en el valioso aprendizaje que obtuvo de él. Además, cualquiera que conozca el trabajo del dibujante barcelonés no puede dejar de reconocer a los célebres personajes del Dire y el Presi de El botones Sacarino en los que encarnan en la película Alex Angulo (Peláez) y Enrique Villén (Gónzalez).


En definitiva, es una película notable. Puede que caiga en algún exceso (música, efectos de sonido que caricaturizan demasiado ciertos momentos), pero en general es una comedia dinámica, ligera sin ser completamente superficial, original, bien interpretada y ambientada, y, sobre todo, un merecido homenaje a un autor no suficientemente reconocido.